La complejidad operativa no suele fallar por falta de software. Suele fallar por fragmentación.
Señales que no se conectan entre sí. Sistemas que no se hablan. Equipos que responden tarde. Procesos que avanzan sin trazabilidad. Decisiones que se toman sin contexto suficiente.
EDELON existe para reorganizar esa realidad dentro de una misma lógica operativa.